roberto quesada, Honduras
India Virgen y hermosa, ¿dormías?
Es hermoso servir a la patria con hechos, y no es absurdo servirla con palabras—Salustio. Historiador latino.
En el original de este verso del Himno Nacional de Honduras, se lee: “India Virgen y hermosa dormías”. Ya antes había leído una parodia al respecto por un colega escritor hondureño, no recuerdo si es de Eduardo Barh o Rigoberto Paredes, se la adjudico a ambos para evitar un duelo por derechos de autor, y reza: “India Virgen, hermosa y para colmo dormida”. La India, indudablemente, es Honduras. Hermosa sí que lo es, aunque lo de Virgen pues está para pensárselo con tanto depredador de bosques, caza furtiva, tierras ociosas, los contras que nunca hicieron pero sí deshicieron allá en el sur, mandraqueros de cuello blanco y la lista puede extenderse mucho más. Pero, tal parece, la India se cansó de dormir. A lo mejor (¿o a lo peor?) la India no estaba dormida sino sometida a descanso obligatorio a puro somnífero. Sometida por unos pocos autoproclamados dueños y señores de esta tierra centroamericana. Los sedantes con que doblegan a la India, a la indiada dirían otros, son, sin equívoco, la falta de educación, la enajenación cotidiana de goles y tortillas, la politiquería circense arrebatando titulares que no conducen a ninguna parte, y los altavoces insistiendo en que la India es haragana, que no tiene futuro, que es el peor país del mundo y, sobre todo, según arguyen algunos iluminados, es la voluntad celestial de que hayan personas pobres y personas ricas, países pobres y países ricos. Eso sí, con tremenda ventaja para los pobres, es tal esa ventaja que el pasaporte visado sin restricción para viajar al cielo sólo se extiende en las oficinas de la pobreza. Entre más miseria, más rápido se asciende al cielo, la inconsciencia es tan plena que nadie se plantea que a lo mejor esa fuga veloz al paraíso se debe a la falta de medicamentos, de salud. Existe quienes se asustan por los movimientos sociales que últimamente se están sucediendo en Honduras. No es cuestión de preocuparse, el movimiento es propio de quien se está despertando, ¿quién en el proceso de despertarse, a puro reflejo condicionado como diría el ruso Ivan Pavlov, no ha dado tal manotada con la que se ha llevado de encuentro a unos cuantos insectos? Así está Honduras, saliendo de tan profundo sueño que ni siquiera las guerrillas centroamericanas de las décadas pasadas pudieron interrumpir. Por supuesto, como en todo movimiento también surgen los especuladores, los oportunistas, los manipuladores, por ello no hace mucho decía en mi artículo “Hoy sí circula, ¡qué vergüenza!” que hay a quienes “tiene que darles vergüenza seguir creyendo que este pueblo es tonto, dormido y sin capacidad de protesta y respuesta”. A pesar de lo dicho, me salió un individuo por allí diciéndome que estaba totalmente en contra de esa ley. A lo que respondí: “Es normal, si se tiene un solo auto”. Inmediatamente respondió: “No, yo nunca he tenido carro”. Sin contener la risa, le pregunté: “¿Entonces de qué te quejás?”. Casi avergonzado, dijo: “Es que en la radio dijo alguien que con esa ley nos quitan la libertad de ir a donde uno quiera”. Pobre hombre, repetía lo que a otros convenía, y estoy seguro, ya que estábamos en La Ceiba, de que si le dijera que se fuera a Tegucigalpa con esa total libertad, no contaba con el dinero para el costo del pasaje, mucho menos para el hospedaje, ¡qué libertad circulatoria! El 17 de abril, día del cumpleaños del poeta Juan Ramón Molina, y, modestia aparte, también del mío, lo celebramos con un paro nacional. No sé de qué se trataba el paro pues yo acababa de llegar y andaba agenda llena promoviendo mi libro El desertor. Parece que el paro no dio frutos porque se trataba de una treta política de quienes adversan la actual administración. Eso sí, allí muy por debajo día a día, minuto a minuto, crecía la bola de nieve por unos fiscales en huelga de hambre, exigiendo algo aparentemente tan simple como desengavetar juicios pendientes a delincuentes de cuello blanco. El sábado 26, ya para despedirme nuevamente de Honduras, estuve en San Pedro Sula y ya se habían instalado carpas y colchones en las faldas de la catedral en solidaridad con los fiscales en huelga de hambre en la capital. Los amigos escritores y dirigentes Esequías Doblado y César Lazo me llevaron a las carpas para que me entrevistara con los dirigentes que ya pronto se unirían a la huelga de hambre. Entre otras cosas los dirigentes me hablaron de lo difícil de ser fiscal, seguir un caso, arriesgarse por él y luego engavetarlo ante una señal o un silencio. También los riesgos de vida que corren con determinados casos y la falta de seguridad. Pero, sobre todo, enfatizaron en que el Ministerio Público estaba convertido en escudo para delincuentes de cuello blanco. Les dije que para dar ejemplo de que desean justicia y se amparan en la ley pues no era lo propio pedir las cabezas del Fiscal General y del Fiscal Adjunto, pues a lo mejor el asunto de la corrupción en Honduras no es cosa de una o dos personas sino de toda una compleja estructura. Algunos estuvieron de acuerdo conmigo, otros intransigentes como en espera bíblica de la cabeza de Juan Bautista. Ante asunto tan delicado no viene mal auxiliarse de quienes conocen de cerca la situación política hondureña y la creación de muchos ministerios en la era de la búsqueda hacia el fortalecimiento de la democracia, así lo ve el periodista Rodrigo Wong Arévalo en su columna en la revista Hablemos claro: “El Ministerio Público debe erigirse en el baluarte más firme de los ciudadanos y de las instituciones públicas. Debe dedicarse a combatir el estrago de la perversidad de aquellos funcionarios abusivos que atracan el erario público, de otra manera no se justifica la existencia de una institución que lejos de cooperar con la justicia, coopera con los delincuentes, que es por lo que un grupo de fiscales protestan con una huelga de hambre. Entre los fiscales y el Fiscal General puede haber discrepancias, pero no al extremo de sustraer a la institución del objetivo para el que fue creado. En todo caso que existan contradicciones, éstas deben ser menores pero no respecto al papel fundamental de la institución que es el de ejercer las acciones pertinentes para cooperar en la administración de la justicia, especialmente cuando los jueces se llaman al silencio y se resisten a aplicar la ley en beneficio de algunos bandidos de cuello blanco. Y no es de extrañar que fiscales de tanto coraje como doña Soraya Morales prefieran asumir el alto riesgo que contrae sumirse en una huelga de hambre, antes que plegarse al indignante papel de proteger y beneficiar a los delincuentes más conspicuos de Honduras, aquellos que logran el control de nuestros órganos de justicia”. Coincido con el Dr. Ramón Villeda Bermúdez, quien en su artículo Expedientes X (La Tribuna, 03 Mayo 2008) hace un llamado al Fiscal General, Leónidas Rosa Bautista y al Fiscal Adjunto, Omar Cerna, de la siguiente manera: “Pero hace falta una brújula para nuestros buenos fiscales. Es al Fiscal General y al Fiscal General Adjunto –y no al Poder Legislativo, ni al Poder Ejecutivo- a quienes hay que pedir que acepten una suspensión temporal en sus cargos para que las investigaciones sean transparentes, expeditas y no se dilaten; para que las pruebas de los expedientes “X” no sean sustraídas, ni manoseadas, porque ese sería un escándalo mayor de imprevisibles reacciones que provocaría mayores protestas y violencia hasta lo ahora percibido. Con el afecto que guardamos por las dos personas cuya testa está en vilo, les pedimos una colaboración patriótica ante la creciente crisis: Propongan ustedes mismos su propia suspensión temporal. Si no tienen alguna culpabilidad, no podrá exigirse que entreguen sus cabezas. Y si alguien lo hace –a pesar de demostrarse que no son culpables- todo el mundo entenderá que el objetivo no era apurar los juicios y las pruebas, sino desquiciar lo más elevado del Ministerio Público”. En tiempos pasados, mientras la India dormía, América Central estaba convulsionada, ante tal ensueño muchos intelectuales y dirigentes decían a manera de broma que Honduras sería revolucionaria por decreto, cuando los Estados Unidos lo fuera y enviaran la declaratoria oficial de que Honduras estaba convertida. Aquellos tiempos pasaron pero el chiste puede tener vigencia si se aplica a esta época, cuando son los Estados Unidos que ha dado la pauta en la lucha contra la corrupción en Honduras al negarle o revocarle las visas a aquellos hondureños que supuestamente han cometido actos de corrupción. La India se ha despertado, y parece que está sedienta de que le rindan cuentas sobre el deterioro de su hermosura mientras por siglos dormía.
New York NY 5 Mayo 2008. www.tiempo.hn
|
Por lobogabriel - 7 de Mayo, 2008, 7:22, Categoría: periodico
Enlace Permanente
| Comentar
| Referencias (0)
|